Lo dude un montón. La "huevada" esta de escribir un blog porque me vine 6 meses a vivir a Alemania. Y habia decidido que no lo iba a hacer.
Pero después me empecé a reir todos los dias un poco, primero y principal, obvio, porque me empezaron a pasar cosas tragi-cómicas una detrás de la otra y me lamentaba de haber abandonado el otro blog y no tener donde contarlas. Y cuando los viajes, la estadía, se empezó a poner de repente mas interesante, llena de idas y venidas, de sensaciones mas fuertes y lugares qué, aunque me parecían descreptibles, quería compartir en palabras, eché abajo mi decisión y acá estoy.
Ojala el poco tiempo que tengo disponible acá me alcance para que al menos ésto salga sin tantos errores de ortografía (siéntanse libre de remarcarlos, porque en el apuro pasaré muchos de largo) y medianamente prolijo.
Me vine a Alemania 6 meses porque me gané, junto con otros 59 argentinos, una beca. Armé un pequeño proyecto de investigación, de un tema que me interesaba desarrollar acá, quedé preseleccionado, estudiamos (todos los preseleccionados) un año y pico de alemán, rendimos un examen, nos hicieron una entrevista en Buenos Aires, nos evaluaron el desempeño académico, nos cambiaron fechas, nos informaron bien de muy pocas cosas, nos hicieron estresar mucho, pero finalmente nos eligieron, a los 60 boluditos finales, y la UTN nos pagó el pasaje y algo así como el Ministerio de Educación Aleman nos banca la parada, y acá estamos.
La despedida fue genial pero cansadora. Fue correr hasta el último dia comprando cosas, haciendo papeles, dejando todo listo para cuando no vas a estar y por las noches juntarme con quien tenía ganas de tomarse "la ultima cerveza conmigo antes que te vayas" (que fueron varias).
Para venirme salí desde Asunción, que era mucho más práctico, rápido y barato que irme hasta Buenos Aires. Y para irme hasta Asunción me acompañaron mis viejos y mi hermana.
Y eso fue el desencadenante de la primer gran aventura.
Basicamente, mis viejos hace casi 10 años que no van en su vehículo de viaje a ningún lado. Mi viejo se pudrió de estresarse en la ruta y mi vieja está en la etapa "queremos llegar y que nos atiendan", asi que si viajan, viajan con tour, en cole y a la mierda. Y entre mi hermana y yo, manejo yo.
Salvo las discusiones de "vas muy fuerte" y "no tenés otra música?", llegamos a la frontera bien.
Pero cruzar la frontera esa es otro viaje en sí mismo. Nunca lo había hecho.
Para los que tampoco fueron, la frontera Formosa - Paraguay es una oficina entorno a la ruta, parecido a un peaje, con unas letras medio nuevas arriba que intentan hacerla parecer cuidada y.. un quilombo de gente.
No había mucha gente cruzando en sí, pero a los viajeros hay que sumarles los vendedores de guaraníes, de artesanías y unos tipos con camisitas blancas y sin ningún tipo de identificación que te hacen señas de donde parar el auto. Crucé sin entender si eran o no realmente empleados de la Aduana.
Me siento un pelotudo cuando musicalizo en mi cabeza momentos serios o en los que no hay que boludear, pero mientras iba hacia la garita de inmigraciones con mi DNI y el de mi familia no podía dejar de cantar "peruaaano.. clandestino... marihuana .. ilegal". Los paraguayos, y sobre todo los de esa aduana, tienen esa capacidad. Desde el momento en que me bajé del auto me empecé a sentir nadie, un ilegal, alguien sospechoso. Con los meses y con los viajes iba a aprender que no eran solamente los paraguayos.. en todas las fronteras sos un potencial traficante de uranio. En algunas más, en otras menos; también después de un tiempo te pre-armas un par de frases para acelerar la cosa y que no te hinchen tanto las bolas. Pero nunca estás excento. Menos siendo sudaca en Europa, como me desayunaría después.
Había aclarado que mis viejos estaban fuera de ritmo con lo de viajar por su cuenta porque realmente están fuera de ritmo. Cuando me fui a la ventanilla, se quedaron los tres, con mi hermana, adentro del auto, y se dejaron rodear por todos los personajes que había dicho antes. Demás está aclarar que, mientras el arbolito que intentaba venderles guaraníes metía medio cuerpo adentro por la ventana que yo dejé abierta, nadie del auto reparó en al menos agarrar mi celular, que estaba en la guantera, muy a mano del señor. Por suerte se apiadó de eso. Y mas piadoso todavía, no salió a correr cuando mi vieja, muy comodamente sentada en el asiento trasero, bajaba apenas la ventanilla y le pasaba no sé cuantos billetes de a cien para que le diera guaraníes. No pasó nada pero cuando volví se comieron una puteada mia. Mi familia es un cago de risa, no es raro que se den vuelta los papeles. Pero hasta eso está bueno.
Después tuvimos que pagar una "multa", "sin recibo ni nada", porque mi vieja, prolija al moño como es con los papeles, tiene el mismo DNI desde los 18 años "Y este documento no lo acepta el gobierno paraguayo señora porque está muy deteriorado". LAS gastadas que se comió después. Posta, inocente yo también, no me di cuenta que era una coima hasta que el señor este de camisa y sin identificación guardó el billete a las apuradas. Me dijo "es 120 la multa" y cuando le pasé 2 de 100 me agarró solo uno.
No nos cogieron de parados en esa frontera porque el Karma es muy grande creo. Pero aprendimos. Creo.
Pasamos un dia espectacular en Asunción, en una zona muy linda y paqueta, aunque no tan cara, comimos una pizza riquísima y a la madrugada del otro día salimos para el aeropuerto en taxi, porque mis viejos no querían arriesgarse a perderse de vuelta a la madrugada en Asunción.
Llegamos al aeropuerto, me encontré con dos compañeros más de Resistencia, Dilson y Noe, despaché las valijas y le di un abrazo a las apuradas a la flia. Al pedo nos apuramos tanto y siempre que me acuerdo de la partida estando acá pienso que ese abrazo con cada uno fue muy corto. Pero ellos estaban mas nerviosos que yo y me echaban hacia el embarque.
Cuando le paso mi ticket al oficial de inmigraciones paraguayo, con una camisa mucho mas linda y ahora si, con ID con fotito y todo, me dice que me faltaba el papel que decía que entré legalmente a Paraguay. Era un ticket que parecía de supermercado, que, obviamente, nos habíamos olvidado en el auto.
-Bueno entonces señorrr Zanone, como dice acá son 200 guaraníes de multa
-Pero te estoy mostrando mi DNI
-Pero no tiene el comprobante señor. Y donde va después de Buenos Aires?
-A Alemania
-Ahhh.. es destino final Europa, entonces son 40 euros señor.
-Qué?! 40 euros son más que 200 guaraníes.
-No señorrr, es otro monto si va a Europa
Pasé el embarque a las puteadas, pero me chupaba un huevo, ya estaba ahí, ya me iba, o eso creía yo.
Nos abren la puerta del avión y un empleado de TAM nos pide pasaportes.
Me mira la visa alemana y me pregunta:
-Tu visa es desde el 1 de septiembre.. y te estas yendo el 28 de agosto
-Si, porque podés entrar hasta 3 meses antes como turista
-Mmmm.. esperá pregunto no vaya a ser cosa que te hagan problema al bajarte allá en Alemania
(los 2 minutos más largos de mi vida)
-No, está todo bien, acá me dice mi compañero que está bien, pasá tranquilo...
Tenía razón nomás el único paraguayo no-coimero que me había cruzado hasta el momento. Después me iban a hacer problema...
JAJA Gracias Sei!! por hacernos reír a la distancia! Viste el poder que tiene la frontera Clorinda-Asunción hace que te sientas un traficante! en mi caso desde que nací...y bueno después te acostumbras..por ahí se te transfiere el poder...uno nunca sabe con eso jeje.
ResponderEliminarAhora quiero saber qué pasó cuando llegaste al primer mundo?!
Abrazo de gol :)
Que lindo leerte seii! :)
ResponderEliminarSebi! En qué parte de Alemania estás?
ResponderEliminarEn Karlsruhe, en el sudoeste, pegadito a Francia
ResponderEliminarKarlsruhe me encanta! El museo del castillo está buenísimo, y hay un par de papelerías diviiinas en el centro.
ResponderEliminarExento
ResponderEliminar